12 de mayo de 2003

Agua de agosto


Cuánto no daría de aliento
por reencontrarme con tu sonrisa
que me devolvió la existencia;
la que me inspiró a cumplir
el deseo de libertad,
la que al fin rompió mis cadenas.

Observar como hace días
la pureza de tus ojos
y esta vez fugarnos de los destrozos
 que nos amorban a ti y a mí.

Cuántas ganas por recorrer
el tiempo y la distancia
por quemar toda mentira,
y es que haber dudado tanto
de los suspiros sin respuestas
nos hizo perder la seguridad
de sumergirnos en el agua de agosto.

 Así que empaca y vámonos.


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